La única sobreviviente del vehículo fue Catalina, la hija menor del cantante, que por entonces tenía 3 años. La niña permaneció internada en grave estado en el Cepsi y, con el paso de los días, logró recuperarse, en medio de una enorme cadena de oración y acompañamiento de familiares, amigos y fanáticos.
La investigación judicial determinó que el siniestro no fue una simple fatalidad vial. Según la hipótesis de la causa, el vehículo en el que viajaba el artista impactó contra un camión que circulaba aparentemente sin luces traseras, lo que habría desencadenado la maniobra que terminó en la tragedia.
En abril de 2025, la causa fue elevada a juicio oral contra Daniel “Poroto” Roldán, el conductor del camión involucrado. La imputación incluye homicidio culposo agravado por la cantidad de víctimas y por temeridad, además de lesiones graves y leves en el marco del accidente.
A tres años de aquella noche, el dolor sigue presente en la memoria de los santiagueños, pero también el reconocimiento a un artista que supo construir un vínculo profundo con su público.
Huguito Flores no fue solamente una voz de la guaracha. Fue un músico de escenarios, de bailes populares, de rutas, de peñas, de fiestas familiares y de canciones que atravesaron generaciones.
Durante su trayectoria formó parte de agrupaciones como Fenyxs y Super Quinteto, para luego iniciar su camino solista como Huguito Flores, El Súper, etapa en la que alcanzó una enorme repercusión en redes sociales y plataformas digitales.
Canciones como “Te hubieras ido antes” y “Manos de tijera” lograron millones de reproducciones y ampliaron su llegada más allá de Santiago del Estero, convirtiéndolo en uno de los nombres más fuertes de la música tropical del norte argentino.
Su estilo combinaba la raíz de la guaracha santiagueña con una impronta romántica, popular y familiera. Esa mezcla fue parte de la identidad que lo convirtió en un artista cercano, querido y reconocido por públicos de distintas edades.
En cada aniversario, sus seguidores vuelven a recordarlo con videos, mensajes, canciones y homenajes. También se multiplican las publicaciones en redes sociales y las visitas a los espacios donde su figura quedó marcada como símbolo de alegría popular.
La muerte de Huguito Flores dejó una herida profunda en la música santiagueña, pero su legado continúa vivo. Su voz sigue sonando en los bailes, en los encuentros familiares, en los parlantes de los barrios y en la memoria de quienes lo eligieron como parte de su historia.
