Al ingresar para verificar la situación, constataron que se trataba de una reunión no autorizada en la que participaban más de un centenar de personas. El procedimiento se complicó cuando, al intentar labrar las actas correspondientes, ninguno de los asistentes quiso identificarse ni asumir la organización del evento. Incluso, los supuestos dueños del domicilio aseguraron no tener conocimiento previo de la realización de la fiesta.
Ante la falta de permisos y el riesgo que implicaba la aglomeración, la policía dispuso el cese inmediato de la música y el desalojo del lugar. Tras varios minutos de tensión, los participantes se retiraron de manera pacífica.
Las actuaciones quedaron a disposición de la Justicia local, que deberá determinar las responsabilidades y eventuales sanciones.
