Yanucci destacó que pescadores de la zona manifestaron su sorpresa ante el volumen de agua. “Nos contaban que hacía más de dos años que no veían una crecida de esta magnitud. Para muchos de ellos, que viven de la pesca diaria, esta creciente representa una bendición”, señaló.
Durante el recorrido, pescadores locales relataron que actualmente se están extrayendo principalmente sábalos y bagres, destinados tanto al consumo familiar como, en algunos casos, a la venta. “Gracias a Dios, cuando venimos a pescar sacamos. Hace más de dos años que no veíamos tanta agua”, comentó uno de ellos.
No obstante, coincidieron en la importancia de los controles policiales. Los pescadores aseguraron estar de acuerdo con las restricciones y operativos preventivos, teniendo en cuenta la fuerza de la corriente y el peligro que representan troncos u otros elementos arrastrados por el río. “La crecida es fuerte y puede ser peligrosa, sobre todo para quienes no saben nadar o no tienen experiencia”, advirtieron.
Desde el sector de la autopista y otros puntos estratégicos, se observa que el cauce se mantiene elevado y con tendencia a seguir aumentando debido a las precipitaciones anunciadas. Las autoridades reiteraron el pedido a la comunidad de no acercarse a la ribera, respetar las indicaciones y mantenerse informados a través de los canales oficiales.
