Siempre según el relato de la víctima, se generó un forcejeo y fue entonces cuando el acusado la habría agredido físicamente, provocándole una lesión en la mano derecha con una llave. Posteriormente, la habría tomado del cabello para sacarla del interior del rodado.
Pereyra ratificó el episodio en dos oportunidades ante la Policía y fue examinada por el médico de Sanidad, quien le diagnosticó lesiones curables en diez días. No obstante, la joven se negó a realizar la denuncia penal contra su concubino.
Ayer, Iara fue citada a la Unidad Fiscal, donde fue entrevistada por profesionales del área psicológica. Allí volvió a sostener su postura de no accionar penalmente, por lo que fue su madre quien impulsó la denuncia en su contra.
Ante el pedido de la fiscal Díaz y por orden de la Dra. Morán, la Policía llevó adelante allanamientos en dos domicilios vinculados a Corti, sin resultados positivos. En paralelo, su defensa técnica —ejercida por los abogados Martina Magnone y Martín Rojas— presentó un hábeas corpus a su favor.
Los letrados solicitaron que se suspenda la orden de detención hasta tanto se determine la legalidad de la denuncia, argumentando que, al no existir una acusación directa por parte de la presunta damnificada —mayor de edad—, “no hay víctima”.
Cabe recordar que el pasado 8 de enero, Iara protagonizó un confuso episodio con el acusado dentro de su gimnasio, ubicado en Pedro León Gallo y Santa Fe, ocasión en la que pidió ayuda a su madre. En ese momento, Paola intentó denunciar a Corti, pero su hija negó los hechos e incluso denunció a su progenitora, sobre quien pesa actualmente una orden de prohibición de acercamiento solicitada por Iara.
