El acusado interceptó a la víctima en la vereda, la tomó del cabello e intentó obligarla a regresar a su domicilio, sin lograrlo. Posteriormente, regresó a su vivienda, donde ya se encontraba personal policial alertado por vecinos.
Según fuentes del caso, el hombre se negó a entregarse, profirió insultos y amenazó con provocar una explosión utilizando una garrafa. Minutos después, el artefacto explotó dentro del inmueble, lo que le provocó quemaduras de carácter superficial.
Tras el hecho, fue asistido y trasladado a un centro de salud, donde permaneció internado.
Una vez recibido el alta médica, fue trasladado a los tribunales de Añatuya, donde quedó detenido por disposición de la jueza Lami.
La causa fue caratulada como lesiones leves calificadas, daños y amenazas coactivas.
