De acuerdo con su relato, todo comenzó con un aparentemente inofensivo mensaje de WhatsApp, en el que una persona se presentó como “Delfina B.” y le ofreció una supuesta propuesta laboral. La oferta consistía en realizar videollamadas con contenido íntimo a cambio de 1.300 dólares, bajo el argumento de que el material sería destinado a mercados internacionales.
Sin advertir el trasfondo del engaño, la víctima accedió. Al día siguiente, cerca de las 13, mantuvo una videollamada de unos 20 minutos en la que, siguiendo las indicaciones, primero se mostró en ropa interior y luego completamente desnuda.
Sin embargo, tras finalizar la comunicación, la situación dio un giro drástico. Recibió un mensaje en el que le exigían el pago de 500 mil pesos para evitar la difusión del material íntimo entre sus contactos y redes sociales. Allí comenzó una clara maniobra extorsiva, marcada por amenazas y una fuerte presión psicológica.
Ante la urgencia y sin contar con el dinero solicitado, la mujer logró reunir 30 mil pesos, suma que fue aceptada como un pago parcial. No obstante, los delincuentes continuaron con las exigencias, incrementando el hostigamiento y el temor de una posible viralización del contenido.
La situación escaló rápidamente, generando en la víctima un cuadro de angustia extrema. Finalmente, al no poder afrontar nuevas exigencias y sintiéndose completamente vulnerada, decidió acudir a las autoridades para radicar la denuncia.
Según consta en su declaración, el último contacto con los extorsionadores se registró a las 14.29 de ese mismo día. Desde entonces, la causa quedó en manos de la Justicia, que trabaja para identificar a los responsables.
Este caso vuelve a encender las alarmas sobre los riesgos asociados a las estafas digitales y las nuevas modalidades delictivas, donde el engaño, la manipulación y la exposición son utilizados como herramientas de presión.
Investigación en curso
Tras la denuncia, intervino la Fiscalía especializada, que dispuso una serie de medidas urgentes para avanzar en la investigación. Entre ellas, el análisis de los registros de comunicación, la identificación de las líneas telefónicas involucradas y el rastreo de las cuentas utilizadas para recibir el dinero.
Asimismo, se ordenó la preservación de evidencia digital clave para evitar su eliminación. La víctima aportó datos relevantes, como números telefónicos y cuentas de billeteras virtuales vinculadas a la maniobra.
También se dio participación a áreas especializadas en ciberdelitos, con el objetivo de determinar la identidad de los autores y establecer si se trata de una organización delictiva.
En paralelo, la mujer recibió contención y deberá presentarse en los próximos días ante el Ministerio Público Fiscal para ser entrevistada por profesionales, en el marco del acompañamiento previsto para este tipo de casos.
