En paralelo, también se suma una disputa entre las parejas del fallecido. Por un lado, figura su esposa legal; y por otro, una mujer que aseguró haber mantenido una relación sentimental con Quinteros durante varios años y que también tendría intenciones de intervenir en la sucesión.
Más allá del conflicto familiar y patrimonial, continúa vigente la causa judicial impulsada para analizar la posible demolición de la estatua de San La Muerte, por cuestiones de seguridad estructural.
La abogada Romina Martínez Hunko, impulsora de la presentación, indicó que el proceso sigue en curso y que se aguardan definiciones clave sobre la titularidad del terreno y un informe técnico sobre el estado de la construcción.
“Estamos esperando que un arquitecto realice el informe formal sobre el peligro que supone la estatua, ya que podría caerse y causar daños graves. Para derribarla tiene que haber un informe técnico que confirme que la construcción está muy mal hecha”, sostuvo la letrada.
En ese sentido, el futuro del predio y de la polémica estatua queda ahora sujeto a definiciones judiciales y pericias técnicas, en un escenario donde la disputa por la propiedad y la seguridad de la estructura se entrelazan tras la muerte de su supuesto dueño.
