Castro atravesaba una situación límite: perdía en las tres tarjetas de los jueces, tenía un ojo cerrado y estaba ensangrentado contra las cuerdas. Sin embargo, encontró una oportunidad y conectó un potente gancho de izquierda al mentón de su rival, que cayó a la lona.
La victoria por nocaut quedó grabada en la historia del deporte nacional. Después del combate, el argentino bautizó aquel impacto como "la mano de Dios", en una referencia a Diego Maradona, con quien mantenía una amistad.
Tras conquistar la corona, Castro defendió el título en dos oportunidades, incluida una revancha frente a Reggie Johnson. A lo largo de su carrera, disputó más de 140 combates profesionales y consolidó su lugar entre los nombres destacados del boxeo nacional.
Su compromiso con los comedores comunitarios
Fuera del ring, Castro también atravesó momentos difíciles. En junio de 2005 sufrió un grave accidente automovilístico en Buenos Aires que le provocó un colapso pulmonar y requirió una intervención quirúrgica de urgencia. Después de recuperarse, volvió a pelear.
En los últimos años se había instalado en Morón, donde impulsaba un comedor comunitario. Desde la pandemia, además, colaboraba con comedores y merenderos de Lomas de Zamora y proveía mercadería a otros espacios barriales.
En octubre de 2025 había anunciado que preparaba un comedor con capacidad para 500 personas en Morón, en un contexto de creciente demanda de asistencia alimentaria.
"Ahora no vienen los pibes, viene la gente grande, personas de 70 años que se ponen a llorar porque se jubilaron y no le alcanza la plata", había expresado al describir la situación de quienes acudían en busca de ayuda.
Castro también había explicado que su compromiso social estaba ligado a sus propias experiencias. "Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos", sostuvo en una oportunidad.